martes, 27 de mayo de 2008

Nuevamente la soledad

La soledad, creo, es un buen escenario para escribir. Sin embargo, no es un lugar para quedarse definitivamente. Pienso ahora en estar solo y no en sentirse solo, que es peor. Porque, aún entre la muchedumbre, uno a veces no se encuentra, quizá por las ideas, las aficiones, lo que se siente, se imagina, etc. Desde muchos ángulos puede analizarse la soledad, aunque estas palabras no son más que el reflejo de lo que se puede decir (bien o mal) mientras uno la padece (que es más sinónimo de "disfruta"). Y añado un pequeñísimo texto al final.

A solas

A solas siempre termino pensando en ti,
es un murmullo de silencio
que repite tu nombre como un eco musical,
que sale de todas partes del día,
que llena los vacíos de mi alma
y hace que escriba a ciegas
con el puro amor moviéndome las manos
con los dedos encarrilados diciéndote todo
lo que mi corazón mudo no puede
lo que la voz frente a ti calla
todo lo que mi piel por sus poros habla
y mi mente
al oído
entre sueños
canta.

Ya no soy Yo,
el de ahora,
haz hecho de mí algo parecido
a un muerto viviendo en la eternidad,
a un fantasma metido en un cuerpo flaco.

Llamo desde este sentir indescriptible,
que fluye dentro de mí,
a tu imagen de cielo
a tus ojos tejidos de ternura
a tu risa de sandía
a tus ratos de enojo en que te quiero
para que dejen un espacio silencioso
donde pueda habitar,
para que bajen sus flechas
y pongan mi corazón en libertad.
Pido también
a tu moral y a tus modales un lugarcito para los tiempos de tormenta,
a tus oídos un espacio para contarte mi historia,
a tu vida un tiempo contigo,
a tus brazos toda su longitud,
y a tu corazón permiso para llenarlo de amor.

Y a solas,
entre olas de sombras
y con intermitentes fogonazos de luz,
continúo diciendo
lo que soy y lo que quiero:
soy de ti y te quiero;
no hay más,
todo sobra,
incluso este texto escrito con los ojos de mis manos
y con el corazón casi llorando.

Tienes la silueta de mi alma
cuando todo en mí está vacío
y me encuentro a solas, callado,
pensando en ti
siempre al final de todo.


De los Dos

Perdidos en el mar de nuestro amor
gritamos al mundo:
¡Que nadie nos salve!

2 comentarios:

Calixta dijo...

Vaya con leerlo!!! que sorpresivamente agradable a sido saborear "su poesía" e imaginar ser parte de su soledad.
Sin ánimo de ponerle estrellitas (por que al final ¿qué importan?)
Un cálido abrazo frio, como esos que dan en su tierra...
Desde abajito del cerro,pa´ usted.
Desde la ciudad del cacao.
XOXO

Genno Edramagor dijo...

Como bien dices, la soledad es sólo un escenario. Aunque podría agregar sólo el hecho de que se puede estar solo en cualquier parte, aún en la plaza más atiborrada de gente. Aún en el vagón más refundido de seres humanos. Aún en la capital más grande del mundo. Esa es la "absolutez" de la soledad. Su capacidad para estar en todos lados.
Un saludo.
P.D. No nos quedemos en la soledad. Llevémonos a la soledad con nosotros, para que nos acompañe siempre.