lunes 21 de diciembre de 2009

Solo voy caminando sin preguntarme por qué

miércoles 16 de diciembre de 2009

Para sobreponerse a la abstinencia

Hoy es otro día de muerto
de levantarse de la cama con miedo
de andar temblando todo el día como presintiendo la muerte
hoy es día de huir, de tragarse las risas
de lidiar con las venas llenas de frío
de aguantar el peso del aire sobre todo el cuerpo,
inmune a las sensaciones cotidianas
invisible al mundo común
incluso abstraído de sí mismo
con náusea y desgana
de no hablar ni escribir
con expectativas agónicas
las piernas tambaleantes
y las manos tímidas.
No soy el que escribe,
es un ser moribundo y frío
que tendré que soportar hasta el fin del día.

martes 14 de julio de 2009

Hablando con las piedras

En el monte, escribí sobre una piedra la palabra Olvido
la escribí con agua de mar
y la piedra se fue, dando vueltas, desorientada;
me acerqué a otra piedra y escribí en ella Muerte
la escribí con agua de mar
y se movió la piedra dando vueltas, desorientada;
con otra piedra pasó lo mismo después de escribir Vida
y otra más con la palabra Amor, también con agua de mar;
entonces me acerqué a otra piedra muy débil, frágil
y sobre ella escribí la palabra Nada
y vino un aire fuerte y aquella piedra débil no se movió,
la palabra Nada la escribí con tierra
y otra vez, en otra, escribí con tierra Silencio,
y vino el viento y la lluvia y aquella piedra no se movió;
busqué luego otra piedra y con tierra escribí sobre ella la palabra Olvido,
permanecí largo tiempo y la piedra seguía en su lugar,
lo hice también con la palabra Muerte, en otra piedra,
y por más que esperé algún movimiento, nada pasó.
Después de un tiempo fui al mar por más agua
y en los bolsillos llevaba todavía un poco de tierra
y escribí con ella cualquier palabra sobre las piedras del mar,
y quedé admirado cómo aquellas piedras corrían desorientadas;
luego cargué con piedras del monte y las llevé al mar
y vi al instante que el mar corrió delante de mi, desorientado;
y pasó lo mismo con el monte cuando llevé piedras del mar.
Ahora me pregunto
Qué palabra en mi, hace que me sienta perdido.

viernes 29 de mayo de 2009

El poema perfecto

Esperar el momento oportuno para escribir el gran poema,
permanecer, con las manos extendidas, para recibir y guardar lo más que se pueda de esa construcción perfecta del gran poema que se aproxima;
detenerse mientras tanto, llenarse la cabeza de anestecias para soportar este mundo inefable;
sentarse en el sofá limpio y mirar sobre la limpia pared el bello cuadro de siempre;
hacerse una limonada con tanta azúcar con tanta agua con tres limones;
hablar en el trabajo nuestras quinientas palabras
y prepararse para responder a gestos diferentes según el área que a cada quien le corresponde;
comprar comer comprar comer mirar la tv;
no desvelarse, mirar en el espejo eso que valemos, eso que nos importa,
y estar siempre pendientes para cuando el despertador nos ordene vivir.
Va! Qué perfecto poema somos.

viernes 15 de mayo de 2009

Resonancias

Musiquita, vocesita apenas insinuada,
sonido de una risa desvanecida,
zapatos sobre el piso,
cosas que se abren,
aire que se rompe,
palabreo de ida y vuelta,
silencio porque hay tanto qué decir;
gavetas, recuerdos que se apagan,
rostros blanco y negro y sin audio,
cine crítico mudo,
una respiración entrecortada,
una última mirada al mundo,
el aire que se aleja y nos convierte en olvido;
tarareo la mañana en trabalenguas,
intento descifrarla sobre la tierra
me arrastro para descubrir sus entrañas,
abajo hay un sonido atrapado
abajo hay alguien que mueve el mundo,
estoy hundido, jodido de no encontrar algo,
subo, desanimado, sordo,
encuentro la atmósfera de una peícula del fin del mundo;
el aire que se aleja me convierte poco a poco en olvido.